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«Los aviadores no mueren, solo vuelan más alto»

Redacción TOP .- El pasado martes 7 de julio, recibimos la triste noticia sobre la desaparición de un Helicóptero Mi-17-1B de la Fuerza Aérea del Perú, el cual despegó a las 12:50 horas de la localidad de Urakuza con el propósito de trasladar productos en apoyo al programa de alimentación escolar Qali Warma, con destino a la comunidad de Chija.

A bordo se encontraban siete ocupantes, entre ellos los tripulantes el Cmdt. FAP Luis Manuel Humberto Flores Muñoz, Cap. FAP Bryan Steve Calleja Martins, TC1 FAP Ronal Wilton Cortéz Miñope y TC2 FAP Nicolás Estrada Orejón; y los civiles Elmer Herrera Chuquimes, Reu Wisum Piitug y Sabino Shawit Najamtai.

Con la esperanza intacta de encontrar a nuestros compatriotas con vida, un día después se confirmó la lamentable noticia que la tripulación había fallecido. Los féretros fueron recibidos sensiblemente y con honores en el Grupo Aéreo N° 8.

Ante estos hechos, el hijo de nuestro héroe Cor. FAP Marco Antonio Schenone Oliva, el Cap. FAP Giancarlo Schenone Estremadoyro, también piloto de helicóptero como su padre, nos escribe unas palabras que salen del corazón:

Situaciones como esta me llevan irremediablemente al 07 de febrero de 1995, cuando perdí a mi padre teniendo 8 años y en ese momento no entendía nada. Un día muy oscuro, muy triste para toda mi familia, y entiéndase por familia desde el hermano hasta las personas que llamamos tíos sin tener necesariamente un vínculo sanguíneo y que muchas veces son los que más apoyan. Hasta puedo sentir el olor ensombrecedor de esa etapa ¿Cómo la pérdida de un ser humano puede tener una repercusión tan grande en la vida de sus seres queridos?

Pero es la pérdida de esa persona en ese instante la que destroza, es decir a esa edad, no es normal que un hombre de 40 años muera y deje a sus hijos, que un joven capitán de 30 años deje a una esposa viuda y una bebe de 1 año, ellos trabajando por el Perú y haciendo sacrificios dejando a sus seres queridos por tan noble labor.

Ser esposa de un aviador debe ser muy difícil, pero ser la esposa de un piloto de helicóptero es de heroínas, pues ellas muchas veces son padre y madre a la vez para sus hijos, porque el piloto de helicóptero se ausenta por mucho tiempo, pero ella entiende; porqué lo hace y no lo juzga, al contrario, ella está orgullosa de su esposo porque para volar helicóptero hay que ser bien «macho»; porque ante una emergencia no puedes abandonar la aeronave, porque si te falla un motor te vas al piso; porque su potencia es limitada, porque no puedes volar a grandes alturas y debes sortear las nubes.

Estoy orgulloso de la casta de pilotos de helicóptero a la que pertenezco, estoy orgulloso de ser piloto de helicóptero y que debemos seguir volando y apoyando al estado para que la labor de nuestros compañeros no sea en vano, y ahora, después de 25 años y siendo piloto de helicóptero, entiendo por lo que pasó mi padre, hasta puedo sentir lo mismo que él sintió y creo que no hubiera podido elegir una manera más exquisita y sublime de morir.

Todos mueren, pero unos pocos se inmortalizan en la historia y ese es el caso del Com. FAP Luis Fores y el Cap. FAP Byran Calleja. Nunca debemos olvidarlos y debemos recordarles a sus seres queridos que son héroes y que deben sentirse orgullosos.

Compañeros, aparte de orar también erijamos un busto en su honor para que perduren en el tiempo.

Cap. FAP Giancarlo Schenone Estremadoyro, piloto de helicóptero Mi-25/35 de la Fuerza Aérea del Perú

No podemos dejar de decir que los héroes dejan un legado a la patria, aunque tengan que dejar a sus familias tempranamente. Hermosas palabras de despedida y nos unimos al mayor reconocimiento a nuestros héroes, padres, amigos y compañeros.

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