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El cangrejo aeronáutico y la pista prometida

Redacción TOM.- Este último domingo 19 de agosto nuevamente, y lamentablemente, quedó demostrado que el Perú da pena en desarrollo aeroportuario. Si queridos amigos, eso entre otras perlas más.

Todos fuimos testigos el día de ayer de la gran pericia de los pilotos de la aerolínea LC Perú, quienes tuvieron que realizar un aterrizaje de emergencia en el principal aeropuerto del Perú, ante la falla de uno de sus trenes de aterrizaje. Gracias a los correctos procedimientos, junto con la tripulación y equipos en tierra, nadie resultó herido.

El caos que ocasionó este hecho fue inimaginable. Incidentes y accidentes se presentan en todas las aerolíneas y aeropuertos, pero el solo hecho de tener una pista y precarios aeropuertos alternos, puso en evidencia la falta de infraestructura aeronáutica en nuestro país.

Recordando algo muy reciente, hace unos pocos días el Ministro de Comercio Exterior y Turismo, Rogers Valencia, digno representante de la política peruana, señalaba respecto al Aeropuerto Internacional Jorge Chávez: “Todos los vuelos no comerciales serán trasladados a Pisco”. Celebraba casi a gritos la creación de una mesa de trabajo donde se había juntado a “perro, pericote y gato” (disculpen, pero al que le caiga el guante que se lo chante).

Decía el Ministro, muy orondo:”Toda nave de aviación privada (chárter) que necesite más de dos horas en el aeropuerto Jorge Chávez ya ha sido trasladada al terminal de Pisco, que es el alternativo. Después se le ha dado la facilidad de tener combustible y se ha mejorado la provisión de combustible allí. Eso facilita que los vuelos que hacen escala técnica por combustible, que esperaban antes en el Jorge Chávez, paren ahora en Pisco. Con estas dos medidas se descongestiona por un volumen de 2,500 vuelos al año, que es un número importante lo que permite que nuevos vuelos puedan llegar y nos permite crecer”.

¡Por Dios, nadie con dos dedos de frente y que esté ligado a la aeronáutica peruana se lo creía ni se lo tragaba!

Para desgracia del Ministro y de todos los peruanos, este domingo ocurrió un nuevo incidente en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, que involucró a una aeronave nacional y como consecuencia se paralizaron las operaciones en la única, repito ÚNICA, pista de aterrizaje que tiene el Jorge Chávez. Se ha puesto (nuevamente) sobre el tapete la imperiosa necesidad de la segunda pista en el principal (digamos, casi el único) terminal aéreo de ingreso al país y a la ciudad de Lima. Y como entenderán fácilmente, todos los vuelos que se dirigían a Lima tuvieron que irse volando despavoridos a donde pudiesen, donde encontrasen espacio, porque los otros aeropuertos nacionales que podrían recibirlos como alterno en vuelo se llenan tan rápidamente que si uno parpadea ya no entrará y tendrá que buscar otro, a ver si llega.

Los pasajeros del vuelo de Iberia, procedente de Madrid, estuvieron cerca de 06 horas sin bajar de la aeronave.

Entonces, siguiendo con lo manifestado por el Ministro quien representa al Gobierno en su festín de alegría aeropoertuaria, eso de que van a llevar a las aeronaves a Pisco y que allá van a servirlas bien con combustible y con las facilidades suficientes es cuento de niños, dicho esto con el máximo respeto a los niños que tal vez harían mejor las cosas, así sea jugando. Hablando claro: En Pisco no hay servicios suficientes. Por ejemplo, debido al incidente en el Jorge Chávez aterrizó en Pisco por alterno una aeronave Airbus A340 (EC-IQR, A340-642) de Iberia. Pobre aerolínea y pobres pasajeros. Debe saberse que la aerolínea recién va a contar con su aeronave más de un día después, porque no hubo el combustible que el Ministro asegura que habría “para todos”. También debe saberse que algunos de los pasajeros recién llegaban a Lima en bus por tierra y más de 12 horas después de quedar abandonados en un aeropuerto fantasma (sumado a las más de 12 horas de su viaje desde Europa). Creo que no debería decirse como la pasó la gente a bordo del avión de Iberia en Pisco, ¡porque ni podían bajar de la aeronave, no había donde ir!

Uno de los pasajeros comenta en sus redes sociales: “12 horas volando, 1 hora dando vueltas, 6 horas dentro del avión, a la media noche bajamos con una escalera a oscuras, no hay nadie en el aeropuerto, no hay agua, los baños ni que decir; los papas de los niños y bebes no tienen alimentos para comprar y están buscando desesperadamente leche y pañales. Es un caos total”.

¿Es así que el Estado abandona su rol constitucional y legal del manejo de la aviación nacional, tan venida a menos y que queda evidenciada por los últimos sucesos, para dejarlo todo en manos tal vez inexpertas o tal vez desinteresadas o tal vez interesadas en que nada funcione?, ¿cómo es la nuez, jugador?, ¿qué alternativas decentes hay para descongestionar el aeropuerto Jorge Chávez? Pues no hay otra respuesta que pensar, la solución es algo que está más demorado que mototaxi a pedales: CONSTRUYAN LA SEGUNDA PISTA EN EL JORGE CHÁVEZ.

En suma y, en síntesis, ¿estamos ante el caos total, vivimos una anarquía aeronáutica?

Es cierto, este domingo se vivió, para variar, otro caos. Algunos comentan que la paralización del aeropuerto fue más breve que en otras oportunidades ya que “solo duró poco más de 2 horas”. Que desgraciados, como si un país decente pudiese darse esos lujos de paralizarse, aunque sea un minuto.

¿Y que pasó en las siguientes horas después de la paralización inicial? Incontables problemas de desvíos, demoras, cancelaciones, reprogramaciones, entendiéndose eso como desesperación extrema de todos los involucrados en este negocio para cumplir los itinerarios, y desesperación de todos los usuarios de este servicio público para llegar a sus destinos. Es más, las repercusiones de una paralización de este tipo siguen aún presentes a 24 horas del evento, seguirán por más tiempo hasta que todos y cada uno de los pasajeros afectados vea resuelto su transporte, sin considerar que la afectación ya quedó plasmada con miles de personas que no pudieron llegar a destino a tiempo o que, peor aún, no pudieron lograr a sus preciadas conexiones de vuelos. Imagino que el público usuario no quisiera pensar que desde el mismo Gobierno se propugna una especia de anarquía aeronáutica, sostenida en el abandono de las obligaciones tutelares del Estado. ¡BASTA YA!, ¿hasta cuando señores?

Los problemas son gravísimos: el Jorge Chávez como el principal (casi único) aeropuerto de entrada del Perú, acompañado de todo lo que ello conlleva; el de Pisco como “el alterno” que ahora según el Gobierno es el principal aeropuerto para los vuelos ejecutivos y los no regulares; la falta de otros aeropuertos nacionales que garanticen servir bien y a todos en una emergencia (aunque eso debería ser aún en condiciones normales). Y hay muchas, muchísimas otras cosas más, que nos dejan el sinsabor de que caminamos como un cangrejo aeroportuario, hacia atrás.

¿Y que va a pasar ahora? ¡¡¡NADA SEGURAMENTE!!! Nuestros funcionarios que no funcionan son inmutables. ¡Es que para muchos es mejor negocio hacer NADA!

Pero parece que lamentablemente seguiremos así respecto a la aeronáutica nacional, en el Perú llegaremos a las celebraciones del Bicentenario y seguirán aterrizando los aviones en la única y destartalada pista que tiene el Jorge Chávez, seguiremos quedando rezagados en el contexto aeronáutico latinoamericano, solo comparables con…., creo que ya no tenemos comparación, que tristeza. Ni que decir de compararnos con el mundo aeronáutico adelantado, ese que parece solo miran de reojo los funcionarios del estado y los ejecutivos aeroportuarios peruanos a través de revistas del extranjero, porque aquí, en el Perú, no va a suceder NADA.

Y nos seguirán contando el cuento de que tenemos el mejor aeropuerto de la región, que estamos adelantados en la aeronáutica latinoamericana, que hay combustible en todos los lugares donde se necesita, que tenemos infraestructura suficiente o hasta demás, y tantos, tantos otros cuentos más. ¿Se escuchó por ahí que alguien dijo… Chinchero?

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