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Argentina evalua alquilar cazas F-5 a Brasil para cumbre del G-20

La Fuerza Aérea Argentina no se quiere quedar atrás en el operativo de seguridad en los cielos cuando se realice en 2018 la cumbre del G-20 en Buenos Aires. Sin contar desde diciembre de 2015 con aviones supersónicos capaces de interceptar vuelos hostiles, la fragilidad de la defensa aérea del país quedará expuesta una vez más en esa reunión de jefes de Estado y de gobierno de países ricos y emergentes.

¿Una alternativa? En las últimas semanas, la Fuerza Aérea empezó a evaluar la posibilidad de alquilarle a su par brasileña aviones F-5 interceptores para cumplir con esa misión.

Otra alternativa es impulsada por sectores de la Armada: buscan por estas horas que el Gobierno autorice una inversión para poner en condiciones 9 caza bombarderos Super Étendardpertenecientes a la aviación naval. Según versiones, la Marina tendría solo una aeronave de esas características en plenas condiciones operativas.

El asunto del alquiler de los F-5 a Brasil fue explorado entre el jefe aeronáutico, brigadier general Enrique Amrein, y el de la Fuerza Aérea brasileña, Nivaldo Rossato, en una visita que éste hizo a Bariloche el pasado 5 de agosto.

En un almuerzo ese sábado en el tradicional restaurante el Patacón, con vistas al Nahuel Huapi, Amrein puso el tema sobre la mesa pero además mencionó que si la operación se lleva adelante los pilotos sean de la Fuerza Aérea, aprovechando que han volado esas aeronaves en intercambios con España.

Se habla de 2 a 4 F-5, aviones de combate supersónicos ligeros fabricados por Northrop, aeronaves que se pueden encontrar también en las fuerzas aéreas de México, Honduras y Turquía, entre otros.

El Gobierno descartó hace unos meses ante versiones de equipamiento desde los Estados Unidos que fuera a adquirir interceptores, una capacidad perdida desde la desprogramación de los últimos Mirage que volaban -y que fueron célebres en Malvinas-, el 1° de diciembre de 2015 después de 43 años de servicios. Lo único en firme es la compra de una docena de Texan II, un avión de entrenamiento avanzado.

“Sin caza interceptores no estamos en condiciones de repeler una agresión por medios aéreos. El G-20 es un desafío, va quedar en evidencia que no podemos cumplir con nuestra responsabilidad institucional. Por eso se evalúa la alternativa de los F-5”, dijeron a Clarín fuentes aeronáuticas.

A esto se suma que en 2018 en forma anticipada saldrán de servicio los A4-AR comprados a Estados Unidos en los 90, por lo obsoleto de sus componentes y la dificultad para conseguir repuestos. De más de treinta que llegaron, de segunda mano, quedan activos apenas media docena. Cuando sean desprogramados la Argentina se quedará sin aviones de combate. / Clarín

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