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El último vuelo del «Rayo»

Artículo TOP .- Interceptado el 10 de febrero por una escuadrilla de aviones ecuatorianos que incursionaron en territorio peruano, el comandante Víctor Manuel Maldonado, herido, sobrevivió ocho días en la selva. El Sukhoi que piloteaba regresaba de una misión de bombardeo sobre la Cordillera del Cóndor. Maldonado, arequipeño, amante de la comida criolla, fue el número dos de la promocion «René García Castellanos». Era piloto de caza y su último puesto, antes de ir a la zona del conflicto, fue el de jefe de operaciones del Ala Aérea l, con sede en Piura. Deja esposa y tres hijos. Ese mismo día también fallece el Comandante FAP Enrique Caballero Orrego, a bordo de un Su-22 tras ser impactado por misiles antiaéreos.

«No estoy volando, estoy apoyando a los demás para que los trabajos salgan bien. Cuídense, pronto estaré con ustedes, un beso…» fueron las últimas palabras que dijo el comandante FAP, Víctor Manuel Maldonado Begazo a su esposa el 10 de febrero. El la había llamado para tranquilizarla, pero en realidad ese día partió para cumplir su quinta misión en la zona de enfrentamientos. El «Pato» Maldonado, como lo conocían sus compañeros, había sido jefe del escuadron elite 111 de los Sukhoi, con sede en Talara. Su nombre de guerra era «Rayo».

El se había entrenado en Rusia, desde donde trajo una de las naves en 1980. También recibió entrenamiento en la base norteamericana de Albrook, en Panamá y en la base aérea Nellys, en Nevada, Estados Unidos. El «Pato» tuvo una experiencia difícil, cuando volando un A-37B, ante un desperfecto del avión, se eyectó antes que éste se estrellara. La tarde del 10 de febrero también se vio obligado a saltar del Sukhoi, que fue alcanzado en territorio peruano por tres aviones Kfir, de fabricación israelí, de la Fuerza Aérea Ecuatoriana, cuando Maldonado regresaba de una misión sobre la zona de Tihuinza. Misiles teledirigidos y fuego de ametralladora impactaron en su nave, derribándola.

Maldonado, aprovechado alumno en el curso de supervivencia, logró resistir durante ocho días en la selva. Pero había sido herido de bala, y a la hora de caer su paracaídas se enganchó en los árboles, quedando golpeado por el impacto. Su cadáver fue encontrado diez días después de su caída, el 20 de febrero. Recibió el ascenso póstumo a coronel. Maldonado fue sepultado en Piura. Así se lo había pedido a su esposa Antonia La Torre, con quien tuvo tres hijos: Lissete (12), Lorena (11) y Juan Manuel (7).

La Misión

El día 10 de febrero de 1995, se desconoce a ciencia cierta la hora exacta, dos escuadrillas de aviones Su-22A Fitter F peruanos reciben la orden de despegue en su base aérea con sede en el Grupo Aéreo Nº 11 de Talara, con el fin de bombardear posiciones antiaéreas enemigas empleando bombas de 500 Kg.

Es así como en las cumbres escarpadas de la Cordillera del Cóndor, a las 13.20 horas del 10 de Febrero de 1995 relampagueaba una tormenta, cuando las dos escuadrillas de aviones cazabombarderos Sukhoi Su-22A Fitter F supersónicos de la Fuerza Aérea del Perú, con atronador rugido, bordearon raudamente las colinas de la zona de la falsa base Tiwinza, descargando una andanada de cohetes y provocando la destrucción de las primeras defensas antiaéreas ecuatorianas.

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En audaz desafío a las condiciones meteorológicas, las escuadrillas de aviones de la Fuerza Aérea del Perú habían despegado de la base aérea «El Pato» con sede en el Grupo Aéreo Nº 11 de Talara con el objetivo de realizar severos bombardeos de saturación sobre la falsa base Tiwinza y estaban comandadas por el Comandante FAP Víctor MALDONADO BEGAZO, experimentado cazador, Ala de oro, y por el Mayor FAP Enrique CABALLERO ORREGO, diestro aviador.

La orden impartida por el alto mando de las Fuerzas Armadas del Perú era rotunda: Desalojar a los invasores del territorio peruano empleando toda la capacidad de fuego de las poderosas aeronaves de la Fuerza Aérea del Perú, mientras las fuerzas de superficie proseguían su avance hacia toma de la zona de la falsa base Tiwinza.

Con el incesante bombardeo que los aviones de la FAP habían realizado días antes sobre las bases ecuatorianas: falso Cueva de los Tayos y falso Base Sur, se había logrado los resultados esperados; las tropas foráneas infiltradas en territorio peruano huían despavoridas y en completo desorden, demostrando de esta manera que mordían el polvo de la derrota.

Pero la falsa base Tiwinza, convertida en un bastión ecuatoriano aparentemente inexpugnable, se resistía a caer, contaba con modernos sistemas de defensa antiaérea y de detección de aviones.

El combate fue duro, en el fragor del mismo, el Comandante FAP Víctor MALDONADO BEGAZO y el Mayor FAP Enrique CABALLERO ORREGO no tuvieron la posibilidad de pensar en replegarse. Era el ejemplo inmarcesible del Capitán FAP José Abelardo QUIÑONES GONZÁLES que les alentó a enfrentarse de manera valerosa y heroica contra tal numero de enemigos.

A las 13.30 y en circunstancias en que bombardeaban a las posiciones enemigas en la zona de la falsa base Tiwinza desde las 13.20, se pierden los 2 aviones cazabombarderos Sukhoi Su-22A Fitter-F Supersónicos. Uno de los aviones Sukhoi Su-22A Fitter F signado con el numeral 014 (el otro explotó antes de tocar tierra) al acercarse audazmente a uno de los objetivos (ataque a baja altura), es impactado por acción de las armas antiaéreas ecuatorianas (baterías antiaéreas de 23 y 37 mm. y un misil SAM de la Defensa Antiaérea del ejército ecuatoriano), esto condujo a un incendio de motor incontrolable, que provocó su caída, tal como lo confirmaron las últimas comunicaciones radiales del radio guía, información del radar, testigos presenciales y oculares.

Durante el bombardeo victorioso no sólo se pierden 2 aviones Sukhoi peruanos, también se pierde un avión cazabombardero ligero subsónico Cessna A-37B Dragonfly tripulado por el Comandante FAP Hilario Valladares y el Capitán FAP Gregorio Mendiola (los aviones Cessna A-37B Dragonfly llevan piloto y copiloto a diferencia del avión Sukhoi que es solo para un  piloto). Los pilotos peruanos del avión A-37B alcanzados por el fuego enemigo se eyectaron en paracaídas ante la inminente precipitación de sus aviones.

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El martes 21 de febrero de 1995, por la tarde, efectivos del Ejército del Perú divisaron entre las copas de los árboles uno de los dos aviones Sukhoi Su-22A Fitter-F (que fueran dados por desaparecidos cerca de falsa Tiwinza a las 13.30 horas del 10 de Febrero de 1995 mientras cumplían una misión de apoyo aéreo a las fuerzas peruanas de superficie) entre Chávez Valdivia y Jiménez Banda. Según los informes oficiales preliminares, el avión -con el numeral 014- no habría sufrido mayores daños y el piloto estaría a salvo, perdido entre la espesura de la selva. De inmediato se dispuso la partida de dos cuadrillas de rescate compuestas por soldados del Ejército del Perú para dar con el paradero del piloto, que logró eyectarse ante la inminente precipitación de la nave.

El 26 de febrero de 1995 fue hallado cerca de la primera línea de frontera por una Patrulla del Ejército del Perú el cadáver del piloto peruano Teniente Coronel FAP Víctor Manuel Maldonado Begazo, conocido con el apelativo de «Rayo» , comandante de uno de los dos aviones Sukhoi Su-22A Fitter F de la Fuerza Aérea Peruana. Maldonado fue herido y según las primeras informaciones, el estuvo con vida en la selva cinco días después de haberse lanzado en paracaídas pero falleció debido a la falta de atención médica y de alimentos. Maldonado recibió el ascenso póstumo a Coronel FAP.

Durante el conflicto, los Su-22 de la FAP llevaron a cabo 40 misiones de ataque completando 61 horas de combate real y lanzando mas de 80 toneladas de bombas. / Caretas – Aviación Cenepa

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